El abismo

Recuerdo ese día como si fuera ayer, estaba asustado, pero más decidido que en muchas otras situaciones, me imaginaba que sería solamente una vez, la razón era simplemente, dejarme llevar, probar.

Uno de los que se encontraba ahí era el más experto, su tranquilidad implantaba confianza en mí, él fue el que me hiso decidirme, al principio pensé que sería yo solo, pero él me demostró cómo era, que tenía que hacer, luego fue mi turno, lo hice mal, las primeras dos veces, pero la tercera di en el clavo y fue horrible ¿A quién se le ocurriría hacer esto? Eran incendios que estaban cerca de mi clavándome cuchillos, pero antes de que me diera cuenta, la noche me había vuelto un experto, las personas me miraban sentado con las piernas cruzadas ocupado en mis asuntos, algunos querían que le enseñara, y otros se conformaban con sentarse alrededor de mí, como si fuera el mismo Jesucristo proclamando la sabiduría a los doce apóstoles.

Salí victorioso, fui recordado, pero ahora tiempo después no estoy seguro como esa sombra de mi pudo llegar hacer tan vulnerable, pero alguna u otra forma lo entiendo, y me compadezco del yo de ayer, el problema es que no todos son capaces de ver la claridad de las cosas, muchos todavía se encuentran en el abismo, algunos se mueren ahí, otros creemos haber salido de él. Todos los días veo personas por la misma situación, sin embargo, no sirve de nada que los ayude, ya que el que me hubiese tratado de ayudar en ese entonces no hubiese encontrado sabiduría, sino incoherencias en mis ojos.

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